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| Jim Thorpe - Por algunos dolares mas |
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Cuando regresó a Shawnee, la tierra de sus antepasados, el viejo Jim Thorpe, arruinado por el alcohol y la miseria, reclamaba las medallas de oro que habÃa tenido que restituir en febrero de 1913. Después de haberlas ganado tan brillantemente siete meses antes, en los Juegos de Estocolmo.
Murió en (1993) y sus últimas palabras fueron todavÃa para reclamar justicia. Jim Thorpe nunca pudo comprender por qué se le habÃa tratado de paria y se le habÃa excluido de por vida. El hombre por quien el escándalo habÃa visto la luz cuarenta años antes, era reportero en un periódico de Woschester, Massachussets. Comparando dos fotos, habÃa reconocido al campeón olÃmpico de decatlón que acababa de regresar de Europa, es un joven jugador de béisbol profesional de Fayettville. Efectivamente, a finales de la temporada de (1909), Jim Thorpe, estudiante sin dinero, habÃa aceptado jugar durante una temporada, ganando de 60 a 100 dólares al mes, según las primas, en el equipo de los Rocky Mounts.
Cierto es que la novedad fue difundida por todas las agencias y que la muy severa American Amateur Union emprendió una investigación. Torpe reconoció los hechos pero alegó ignorar totalmente los reglamentos. Lo que no habÃa sido más que un trabajo de estudiante tuvo, para él? doble campeón de Estocolmo, consecuencias desastrosas. Con la muerte en el alma, Jim Torpe debió restituir sus medallas que, sus segundos, el noruego Ferninand Bie y el sueco Hugo Weislander, se negaron a aceptar. En el palmarés oficial de los Juegos OlÃmpicos, sin embargo, los dos escandinavos figuran en el primer lugar de sus respectivas disciplinas. Pero nadie en el mundo del atletismo olvidará nunca el verdadero vencedor de Estocolmo fue el algonquino Jim Torpe, descendiente del famoso jefe “Ã?guila Negraâ€?? que inocentemente propuso en vano rembolsar las primas de los partidos para conservas las medallas.
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Pero renunciarÃa al año siguiente para regresar a la universidad de Carlisle, donde “Popâ€? Warner lo convirtió al atletismo. Mientras pulverizaba los records en Estocolmo, Torpe habÃa olvidado desde hacÃa mucho tiempo este episodio fútil. Sin duda cometió el doble error de ser indio en una época en que el racismo era virulento, y de haber jugado inocentemente al béisbol bajo su nombre, cuando la mayorÃa de los estudiantes es su caso, escogÃan seudónimos para conservas el estatus de amateur.